Qué ver
en Sevilla
Plaza de San Francisco
En pleno corazón del centro histórico de Sevilla, junto al Ayuntamiento y rodeada de elegantes construcciones, esta plaza ha sido escenario de la vida social sevillana durante siglos. Su nombre recuerda al desaparecido convento de San Francisco, que ocupó este lugar en la Edad Media.
Hoy se ha transformado en un punto ideal para hacer una pausa, observar el ir y venir de la gente y disfrutar del ambiente de la ciudad. Pocos rincones ofrecen un carácter tan representativo para comprender la esencia de Sevilla, ya sea al inicio o en mitad de un recorrido por sus calles.
En épocas señaladas, como la Semana Santa o la Navidad, este espacio cobra un protagonismo especial y se convierte en uno de los enclaves más concurridos del casco histórico. Además, conecta directamente con vías de gran tradición, como la calle Sierpes o la Avenida de la Constitución, donde se alza la majestuosa Catedral de Sevilla.
Plaza Nueva y Ayuntamiento
La Plaza Nueva es el centro neurálgico de Sevilla y uno de los espacios urbanos más representativos de la ciudad. Nació en el siglo XIX tras el derribo del antiguo convento de San Francisco, y desde entonces ha sido punto de encuentro, lugar de celebraciones y escenario de la vida pública sevillana.
Presidiendo la plaza se alza el Ayuntamiento de Sevilla, una joya de la arquitectura renacentista que guarda en su interior tesoros artísticos y documentos históricos de enorme valor. Su fachada principal, orientada hacia la plaza, refleja la importancia institucional de este edificio que sigue siendo, hoy en día, la sede del gobierno municipal.
Actualmente, la Plaza Nueva es un lugar perfecto para pasear, descansar bajo sus árboles o tomar un café en alguna de sus terrazas. Además, en fechas destacadas como Navidad o Semana Santa, el ambiente se multiplica, convirtiéndose en un punto clave de las celebraciones.
Desde aquí parten calles emblemáticas como Tetuán, Sierpes y la Avenida de la Constitución, que conduce directamente a la Catedral.
Plaza de la Alianza
La Plaza de la Alianza es uno de esos rincones con encanto que sorprenden en pleno Barrio de Santa Cruz. De tamaño reducido y rodeada de casas tradicionales, se presenta como un espacio tranquilo en contraste con la animación de las calles cercanas.
Su historia está ligada al antiguo barrio judío de Sevilla y, aunque hoy luce un aspecto renovado, mantiene la esencia de un patio sevillano al aire libre, con su fuente central y la vegetación que aporta frescor en los meses más calurosos.
Es un lugar ideal para detenerse unos minutos, disfrutar del silencio y dejarse envolver por el ambiente de esta parte de la ciudad. Desde la plaza se accede fácilmente a lugares tan destacados como los Reales Alcázares o la Catedral de Sevilla, lo que la convierte en un paso casi obligado dentro de cualquier recorrido por Santa Cruz.
Plaza del Triunfo
La Plaza del Triunfo es uno de los espacios más simbólicos de Sevilla, rodeada por tres de sus monumentos más importantes: la Catedral, el Archivo de Indias y los Reales Alcázares. No es casualidad que la UNESCO declarara este conjunto Patrimonio de la Humanidad, ya que pocos lugares concentran tanta historia y arte en tan pocos metros.
En el centro de la plaza se alza el Monumento a la Inmaculada Concepción, inaugurado en el siglo XIX, que da aún más carácter a este espacio monumental. Su nombre, “del Triunfo”, recuerda precisamente la devoción sevillana hacia la Virgen Inmaculada.
Hoy en día, la plaza es un punto de encuentro tanto para visitantes como para locales, un lugar perfecto para admirar la grandeza del entorno y hacer una pausa en el recorrido. Desde aquí se entiende como en pocos sitios la dimensión histórica, religiosa y cultural de Sevilla.
Catedral y Giralda
La Catedral de Sevilla es el templo gótico más grande del mundo y uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Se construyó sobre la antigua mezquita mayor, de la que aún se conserva el Patio de los Naranjos y, por supuesto, la Giralda, que fue en su origen el alminar.
La Giralda, convertida hoy en campanario, es el gran símbolo de Sevilla. Sus rampas interiores permiten ascender fácilmente hasta lo más alto, desde donde se obtienen unas vistas incomparables del casco histórico.
En el interior de la Catedral destacan su retablo mayor, las capillas laterales y la tumba de Cristóbal Colón. Es un lugar que no solo impresiona por su grandiosidad arquitectónica, sino también por la historia que encierra en cada rincón.
La plaza que la rodea conecta con otros monumentos únicos como el Archivo de Indias y los Reales Alcázares, por lo que es un punto de partida ideal para descubrir el corazón histórico de Sevilla.
Alcázar de Sevilla
El Real Alcázar de Sevilla es uno de los palacios más antiguos en uso de Europa y todavía hoy sirve como residencia oficial de la monarquía española cuando visita la ciudad. Su historia refleja la mezcla de culturas que marcaron Sevilla: desde los restos islámicos hasta el arte mudéjar, gótico, renacentista y barroco.
Entre sus espacios más destacados están el Patio de las Doncellas, el Salón de Embajadores y, por supuesto, los jardines del Alcázar, donde fuentes, naranjos y galerías crean un ambiente único. Pasear por ellos es casi un viaje a otra época.
Declarado Patrimonio de la Humanidad, es un lugar imprescindible para comprender la historia de Sevilla y la importancia que tuvo como puerta entre Oriente y Occidente. Además, su cercanía a la Catedral y al Archivo de Indias convierte este triángulo monumental en el corazón cultural de la ciudad.
Torre del Oro
La Torre del Oro se alza majestuosa a orillas del río Guadalquivir, siendo uno de los símbolos más reconocibles de Sevilla. Construida en el siglo XIII durante el dominio almohade, formaba parte de la muralla defensiva de la ciudad y servía para controlar el acceso fluvial, protegiendo el puerto y la ciudad de posibles invasiones. Su nombre proviene del reflejo dorado que ofrecían sus azulejos al sol, creando un efecto que llamaba la atención a quienes navegaban por el río.
A lo largo de los siglos, la Torre del Oro ha tenido múltiples usos: desde prisión hasta almacén de pólvora, y hoy alberga el Museo Naval, que conserva maquetas de barcos, mapas antiguos, instrumentos de navegación y documentos históricos que narran la relación de Sevilla con la navegación y el comercio en América. Cada sala es un pequeño viaje al pasado marítimo de la ciudad.
Subir a la terraza superior es una experiencia única: desde allí se contemplan vistas panorámicas del río, del Puente de Triana, de los paseos ribereños y de los edificios históricos cercanos. Al atardecer, cuando la luz del sol tiñe de oro las aguas del Guadalquivir, la torre ofrece una de las estampas más fotogénicas de Sevilla.
Palacio de las Dueñas
El Palacio de las Dueñas es un icono de la Sevilla aristocrática, construido entre los siglos XV y XVI con una elegante mezcla de estilos gótico, renacentista y mudéjar. Fue residencia de la Casa de Alba y lugar de nacimiento del poeta Antonio Machado, lo que le aporta un valor histórico y literario único.
Sus patios y jardines, llenos de fuentes, naranjos y flores, ofrecen un remanso de tranquilidad en pleno centro histórico. Las galerías y salones, decorados con azulejos y mobiliario antiguo, reflejan la vida noble sevillana y permiten recorrer siglos de historia en un solo paseo.
Ubicado cerca de otros puntos emblemáticos como la Casa de Pilatos y la iglesia de Santa María la Blanca, el Palacio de las Dueñas es una parada imprescindible para entender la riqueza cultural y artística de Sevilla.
Casa de Pilatos
La Casa de Pilatos es uno de los palacios más representativos de Sevilla, combinando estilos mudéjar, renacentista y barroco. Destaca su patio central, rodeado de columnas y decorado con azulejos y mármoles, que se ha convertido en un ejemplo clásico de la arquitectura andaluza.
Sus salones y escaleras, adornados con obras de arte y mobiliario antiguo, muestran la elegancia y la riqueza cultural de la ciudad a lo largo de los siglos. Recorrerla es descubrir cómo se fusionan distintas influencias artísticas en un mismo espacio.
Ubicada en el centro histórico, la Casa de Pilatos conecta fácilmente con otros monumentos cercanos, como la iglesia de Santa María la Blanca o el Palacio de las Dueñas, convirtiéndose en una visita imprescindible para quienes quieren entender la Sevilla noble y monumental.
basílica macarena
La Basílica de la Macarena se encuentra en el barrio homónimo y es uno de los templos más emblemáticos y queridos de Sevilla. Construida a mediados del siglo XX, su estilo neobarroco combina la grandeza arquitectónica con la calidez de un templo muy ligado a la vida cotidiana de los sevillanos.
En su interior se venera a la Virgen de la Esperanza Macarena, la imagen más representativa de la Semana Santa sevillana, cuya procesión atrae a miles de devotos cada año. Además, la basílica alberga un museo con enseres, documentos históricos y vestimentas de la hermandad.
El entorno del templo es igualmente significativo. La basílica se sitúa cerca del Arco de la Macarena, antigua puerta de la ciudad, y de las murallas de Sevilla, integrándose en un barrio lleno de historia, vida local y calles con encanto.
Visitar la Basílica de la Macarena no solo es admirar su arquitectura y arte sacro, sino también acercarse a una de las tradiciones más profundas de Sevilla, donde devoción, historia y cultura se entrelazan de manera única.
San Luis de los Franceses
La Iglesia de San Luis de los Franceses es una de las joyas ocultas del barroco sevillano y un destino imprescindible para quienes buscan arte y arquitectura en la ciudad. Construida en el siglo XVIII por la Compañía de Jesús, destaca por la riqueza de su decoración interior, donde frescos, esculturas y dorados se combinan con una precisión y armonía que envuelven al visitante desde el primer momento.
Su planta de cruz latina, las capillas laterales y la impresionante cúpula central muestran la maestría del barroco sevillano, un estilo que buscaba impresionar, emocionar y conectar con el espectador a través de la luz, el color y la ornamentación. Aunque estuvo cerrada durante décadas, hoy ha recuperado todo su esplendor y se puede visitar para admirar cada detalle, desde los frescos que narran escenas religiosas hasta los delicados retablos que adornan cada capilla.
Ubicada en la calle San Luis, en pleno casco histórico pero fuera del bullicio turístico más frecuente, la iglesia permite combinar la visita con un paseo por barrios históricos cercanos. Explorarla es sumergirse en la Sevilla de los siglos XVII y XVIII, sentir la intensidad del arte barroco y comprender cómo la ciudad ha sabido preservar su patrimonio religioso y artístico a lo largo del tiempo.
Antigua Fábrica de Tabacos
La Antigua Fábrica de Tabacos de Sevilla es uno de los edificios industriales más emblemáticos de la ciudad y un testimonio del esplendor económico de Sevilla en los siglos XVIII y XIX. Construida en 1758, llegó a ser una de las fábricas de tabaco más grandes de Europa, empleando a miles de trabajadores y convirtiéndose en un motor de la economía local.
Su arquitectura combina elementos clásicos y funcionales: grandes patios, galerías y naves que reflejan la importancia de la industria y la organización necesaria para la producción masiva de tabaco. Hoy, el edificio alberga la Universidad de Sevilla, conservando gran parte de su estructura original, lo que permite apreciar la magnitud y solidez de esta construcción histórica.
Visitar la Antigua Fábrica de Tabacos es recorrer un espacio donde la historia industrial y la vida cotidiana de los trabajadores se entrelazan con la grandeza arquitectónica. Su proximidad al centro histórico permite combinar la visita con otros monumentos cercanos, como la Casa de Pilatos o la Catedral, haciendo de este edificio un punto imprescindible para quienes desean conocer un Sevilla más allá de sus templos y palacios.
Museo de Bellas Artes
El Museo de Bellas Artes de Sevilla es uno de los centros culturales más importantes de España y un verdadero referente para los amantes del arte. Instalado en un antiguo convento del siglo XVII, el edificio en sí ya es una joya arquitectónica, con patios andaluces, galerías luminosas y una distribución que permite recorrer la historia del arte con comodidad.
En su interior se conserva una de las colecciones de pintura más destacadas del país, con obras de artistas sevillanos como Murillo, Zurbarán o Valdés Leal, así como piezas representativas de la pintura española y europea desde la Edad Media hasta principios del siglo XX. Cada sala transporta al visitante a distintas épocas, estilos y corrientes artísticas, ofreciendo una experiencia cultural completa.
El museo no solo atrae por sus obras, sino también por la belleza del propio edificio, donde patios, columnas y arcos mudéjares crean un ambiente único que combina historia, arte y tranquilidad. Su ubicación en el centro histórico permite que la visita se combine fácilmente con otros puntos emblemáticos de Sevilla, como la Catedral, la Plaza del Triunfo o la Plaza de San Francisco, haciendo del recorrido una inmersión completa en la riqueza cultural de la ciudad.
Plaza de Toros Maestranza
La Plaza de Toros de la Maestranza es uno de los símbolos más reconocibles de Sevilla y un referente de la tradición taurina española. Construida entre los siglos XVIII y XIX, destaca por su elegante fachada neoclásica y su estructura ovalada, que permite admirar la arena desde cualquier ángulo.
En su interior, además de la plaza propiamente dicha, se encuentra el Museo Taurino, donde se exponen trajes de luces, carteles históricos, fotografías y objetos relacionados con la historia de la tauromaquia en Sevilla. Cada rincón narra la profunda relación de la ciudad con esta tradición, convirtiendo la visita en un recorrido cultural y emotivo.
Situada en el barrio del Arenal, la plaza conecta fácilmente con el río Guadalquivir, la Torre del Oro y calles históricas que permiten complementar la visita con paseos por el centro y por la ribera. Asistir a una corrida o simplemente recorrer sus instalaciones ofrece una experiencia única para entender parte de la identidad cultural de Sevilla.
Actividades
Sevilla
Descubre los grandes monumentos de Sevilla, como la Catedral, la Giralda y el Real Alcázar.
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¿Qué veremos?
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Flamenco
Nada turisteo.
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