el plateresco ayuntamiento de sevilla

NO PERDERSE SEVILLA

Uno de los grandes edificios de Sevilla, de esos que pasas y sorprenden, y si ya te paras y te recreas en ver sus detalles, puedes pasarte un buen rato disfrutando de sus muchísimos motivos.

PLAZA DE SAN FRANCISCO

Esta es de las plazas de Sevilla con más vida y antiguedad, es huella del pasado y sigue siendo plaza de paso unión entre la parte más comercial de Sevilla, su centro con Sierpes y las demás calles aledañas, y la parte monumental de la ciudad al otro lado. La avenida de la Cosntitución parte de aquí.

Hay que detenerse en ella para ver con detenimiento el plateresco sevillano que luce su fachada trasera. El edificio en su conjunto gusta de ver, pero en especial las fachadas de la plaza San Francisco son espectaculares. Tras la colonización de América en pleno siglo XV, se decide crear una nueva sede del Cabildo, en esta plaza que era un lugar céntrico y comercial. Marcó la independencia del poder civil frente al poder religioso. Fue edificado junto a un convento y queda de él el arquillo que uno la plaza con la de la fachada principal en Plaza Nueva.

Durante el siglo XIX este Convento de San Francisco sufrió una ocupación militar, dos incendios y la desamorización de Mendizábal, y queda en ruinas. Se decidió hacer una reforma del ayuntamiento ampliando la fachada que prolongase el edificio plateresco, pero la decoración de esta parte verás que no llegó a terminarse y ves los bloques de piedra preparados para ser tallados. El Ayuntamiento de Sevilla es una de las muestras más importantes de la arquitectura plateresca en Andalucía.

El trazo del edificio y su esquema decorativo son de 1528 y los realizó Diego de Riaño, quien no pudo concluir las obras.

Destacan las pilastras de la primera planta con decoración a candieleri articulando los entrepaños, en el cuerpo alto el esquema es similar pero se ubican columnas en los laterales y pilares en la zona del centro. Los entrepaños son todos de igual tamaño, excepto el central donde se ubica la puerta que es de mayor anchura, en la segunda planta este vano se resuelve con ventana geminada.

Las ventanas son de distinto tamaño, más anchas en la zona de la puerta y más estrechas a ambos lados. La decoración de las mismas se diversifica según su tamaño, disponiéndose en las de mayores dimensiones emblemas heráldicos.

En el apeadero, de planta rectangular y cubierto con bóvedas vaídas decoradas con nervios corvados, cabe destacar los detalles góticos de su decoración, los frisos, tondos y tenantes que se integran dentro del repertorio plateresco que Pissano introdujera con su obra del retablo del Alcázar.

El alzado se desarrolla según un esquema de arco triunfal, con figuras decorativas de Hércules y Julio César, coronándose en la planta alta con un vano adintelado decorado por heráldica. El mensaje iconográfico alude a la concepción del edificio como templo de la justicia y como testigo y reflejo de la historia de la ciudad.

La historia de la Casa Consistorial sevillana va unida a la figura del rey Carlos V y su deseo por darle a Sevilla el rango de «gran ciudad» que merecía aquel esplendoroso siglo XVI.

Curiosidad nº 1. «Es un regalo que va a hacer Carlos V a la ciudad de Sevilla. Él se había casado aquí con Isabel de Portugal, y decidió que la ciudad no estaba dotada de infraestructuras acordes con la importancia que tenía en ese momento. Sevilla era entonces puerta del comercio americano, y no tenía un consistorio acorde a su estatus. La casa consistorial se encontraba en el Corral de los Olmos, que eran unas casas mudéjares desvencijadas, y Carlos V entendió que la ciudad necesitaba esa dotación» explica a ABC Susana Cidón, guía turístico.

Curiosidad nº 2. El Ayuntamiento se construyó en dos fases, la primera durante el siglo XVI, por orden del monarca; y ya en el siglo XIX, tras el derribo del convento de San Francisco, se emprende una reforma del edificio reorientando su fachada a Plaza Nueva.

«La primera etapa sería la correspondiente a ese estilo plateresco, donde la mano de obra principal va a ser la de Diego de Riaño, que será el ejecutor y el que va marcar las trazas del edificio, aunque también trabajan aquí Hernán Ruiz Segundo, o Benvenuto Tortello. Después de diferentes desastres que azotaron el edificio, hay una segunda etapa de reconstrucción y ampliación en el siglo XIX cuando Balbino Marrón y Demetrio de los Ríos deciden darle el aspecto neoclásico actual», apunta Cidón.

Curiosidad nº 3. En la esquina que forma el «Arquillo» con la Plaza de San Francisco se encuentra una cruz de piedra, rodeada de mitos y leyendas, como que era el lugar donde se rogaba por las almas de los ajusticiados por la Inquisición. Sin embargo, nada tiene que ver este elemento religioso con el tribunal de la Iglesia.

Se trata de una «Cruz de Juramento», el lugar donde se cerraban los tratos y negocios entre comerciantes. Según la guía turístico del Consistorio, era un espacio reservado para la firma o pacto entre comerciantes, donde se sellaba el contrato pero de manera verbal. Era simplemente un apretón de manos frente a un elemento religioso, que normalmente era una cruz. A veces, se sellaba incluso a veces con un beso.

Curiosidad nº 4. Posiblemente, las dos fachadas de la casa consistorial sean los elementos artísticos más representativos de este edificio oficial. Sin embargo, en su interior conserva espacios de impresionante valor histórico y cultural. En la planta baja del Ayuntamiento, el Cabildo bajo cuenta con una magnífica bóveda, con casetones en los que se encuentran talladas imágenes de reyes. La sala se encuentra rodeada por una doble fila de bancos, los muros presentan un friso con medallones y grutescos.

 

En la actualidad acoge diferentes exposiciones y muestras relacionadas con la ciudad; aunque también se ha convertido en un plató de televisión para la grabación de diferentes secuencias de la serie «La Peste».

Curiosidad nº 5. Ascendiendo por las majestuosas escaleras centrales del hall, se llega hasta la Sala Capitular alta, cubierta de alfarje de madera acasetonado. Actualmente se exponen en este recinto algunas de las pinturas municipales más importantes, como son la Inmaculada y el Retrato de Fray Pedro de Oña, de Zurbarán, La procesión de santa Clara y La derrota de los sarracenos de Valdés Leal.

La obra de Valdés Leal que preside la sala es en realidad la mitad del cuadro original, que debido a sus grandes dimensiones tuvo que ser «partido por el medio» porque no cabía en esta sala.

Curiosidad nº 6. En el interior del edificio se puede contemplar una amplísima colección pictórica, que recoge el trabajo de los artistas sevillanos más relevantes hasta la fecha. Las más antiguas son Tríptico de la Virgen con el Niño, San Miguel y San Bartolomé; y Virgen de las cerezas, ambas anónimas del siglo XVI. Otras obras destacadas son Las Santas Justa y Rufina de Juan Espinal o la colección donada por los Montpensier con pinturas del siglo XIX.

Curiosidad nº 7. Seguramente, lo más popular del «Arquillo» es el portal de belén que se coloca durante las fiestas navidades. Sin embargo, hay una leyenda en torno a esta parte de la edificación tan antigua o como improbable.

Según esta leyenda, si cruzas por el arquillo, nunca te casarás.

El Hola en piedra

Entre los rostros y efigies que decoran la fachada trasera, en la Plaza de San Francisco, hay dos que destacan por encima de las representaciones del rey Fernando, de Hércules o de la Virgen. En uno de los medallones aparece la que fuera reina de Mónaco y actriz, Grace Kelly; y muy cerca de esta, se encuentra el actor y director norteamericano Orson Wells. Era como una especie de regalo por visitar la ciudad.

«Fue una tendencia que se extendió por toda Europa. Los edificios históricos que quedaban inclusos o que habían sufrido algún deterioro intentan completarse. Había dos opciones, dejarlos en líneas maestras, es decir, con los volúmenes sin tallar la decoración, pero hay otra tendencia historicista mucho más intervencionista, que lo que intenta es igualar la decoración, pero modernizándola» explica Susana Cidón.

 

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